Al contrario de lo que algunas personas creen, Hernández, A. (2003), opina que: la natación puede ser practicada de muchas formas diferentes y adaptarse a las necesidades individuales de cada persona. Esto se puede observar, ya en casi todas las piscinas con la realización de nuevas actividades dirigidas por profesionales, muy diferentes a los clásicos cursos de aprendizaje. Un ejemplo de ello son los cursos para bebés, mujeres embarazadas, personas mayores, etc. Además, en los últimos años la variedad en el tipo de ejercicio se está ampliando con actividades terapéuticas, por ejemplo, para: la compensación de desviaciones de la columna vertebral (hiperlordósis, hipersifósis, escoliósis, hernias discales, etc.), o enfermedades cardiacas, circulatorias, artrosis, artritis y obesidad.

Lo cual deja en evidencia lo importante que es actuar de manera interdisciplinaria entre todas las áreas de la actividad física, en cualquiera de la práctica de una disciplina deportiva, que le proporcione al individuo o nadador, el aprovechamiento de la mayor cantidad posible de beneficios tanto físicos como psíquicos que contribuya el desarrollo integral del ser humano. Alvarado, M. (2009).
Ya que, la natación es uno de los deportes que pueden practicar la mayoría de las personas sin tener en cuenta la edad, sexo o capacidad física, puesto que dentro del agua la gravedad es distinta y se tiene un bajo impacto sobre las distintas partes de nuestro cuerpo, reduciendo al máximo la tensión de los huesos y las articulaciones, para facilitar así el desplazamiento y ejecución de gestos físicos dentro del agua, y así desarrollar la actividad a plenitud.
Según lo expresa: Antonio, H. (2003).
La realización de cualquier actividad física, aporta beneficios sobre la salud, siempre y cuando se practiquen de forma adecuada. Sin embargo, la natación tiene unas características especiales que no poseen otros tipos de ejercicios aeróbicos. Algunos de estos beneficios son:


Aporta una increíble resistencia cardiopulmonar.
Estimula la circulación sanguínea.
Ayuda a mantener una presión arterial estable.
Reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
Desarrollo de la mayor parte de grupos musculares (más de dos tercios de todos los músculos de nuestro cuerpo).
Fortalece los tejidos articulares previniendo posibles lesiones.
Facilita la eliminación de secreciones bronquiales.
Mejora la postura corporal.
Desarrolla la flexibilidad.
Alivia tensiones.
Genera estados de ánimo positivos.
Ayuda a mejorar estados de ansiedad y aliviar síntomas de depresión.
Relaja la excesiva tonicidad muscular de la tarea diaria.
Estimula el crecimiento y el desarrollo físico-psíquico.
Mejora el desarrollo psicomotor.
Favorece la autoestima.
Ya que es la única actividad deportiva, cuya práctica requiere la posición horizontal, favoreciendo la disminución de la carga que la columna vertebral tiene que soportar diariamente (sobre todo a nivel lumbar). Así la sangre que llega al corazón desde la parte inferior del cuerpo, lo hace de manera más rápida (gravedad), favoreciendo la flexibilidad, como condición que se requiere para poder nadar diferentes estilos con cada segmento corporal. Y así estimular el metabolismo de manera eficiente con la práctica de esta disciplina. Gándaras y otros, (2005).

Además de ser una disciplina deportiva recomendada por parte de los profesionales de la medicina para llevar a cabo las más variadas terapias, y atacar las patologías de algunas enfermedades de manera eficaz. La natación mejora notablemente los siguientes aspectos, según lo expresa Hernández, A. (2003):
Asma.
Molestias musculares y articulares.
Hernias de disco, lumbalgia o pinzamientos.
Estrés.
Obesidad.
Discapacidades físicas y motoras.
Autismo.




A partir de la práctica regular de este deporte, se puede notar que los músculos respiratorios adquieran elasticidad y movilidad, los pulmones son capaces, consecuentemente, de tomar mayor cantidad de aire, permitiendo que las células del cuerpo se beneficien con un mayor aporte de oxígeno, permitiendo que la expulsión de los gases de desecho al espirar resulta también mas eficiente, para un buen funcionamiento de la capacidad de contracción y expansión de los músculos de la pared torácica de los músculos que permitan adquirir fortaleza y trabajar con mayor efectividad en respuesta a un ejercicio efectuado de manera regular.


Y en este mismo orden de ideas es sumamente importante resaltar que, las posibilidades de la rehabilitación en el agua son muy grandes, y abarcan a muchas patologías. Personas con parálisis cerebral, miopatías graves, incluso autistas pueden beneficiarse de la práctica de la natación, eso sí, siempre bajo control médico así como lo expresa: Hernández, A.(2003)

Es por esto que hacer ejercicios en el agua proporciona una libertad de movimientos que no da el trabajo en seco. Ya que ésta, permite hacer ejercicios y posturas que no se pueden lograr fuera de ella, obteniendo buenos efectos físicos y psicológicos, porque la persona está en un ambiente lúdico, a cierta temperatura, y eso hace que se relaje y adquiera con mayor eficacia la mejoría de su incapacidad o enfermedad en el menor tiempo posible, ejercitando todos los músculos del cuerpo, en particular, los de la zona torácica, que es la que más se desarrolla con este deporte. Los pulmones, elemento primordial en la natación, se ven beneficiados por la mayor irrigación que supone el ejercicio respiratorio. El efecto del agua implica un esfuerzo adicional para la inspiración, por lo cual el corazón trabaja más para satisfacer la demanda de la circulación; pero, como la respiración se adapta rítmicamente a los movimientos, el pulso no se acelera de manera anormal.
Es por esta gama de razones que Solas, J. (2003), asevera que: la natación practicada como deporte no competitivo, es apta para todas las edades y no existe, de hecho, ninguna contradicción especial.Solo hay que tomar muy en cuenta, que para poder obtener los beneficios ya mencionados es muy importante tener presente lo siguiente:


Hacerse un examen médico antes de comenzar la actividad física para estar seguro que se puede practicar este tipo de ejercicio. El médico nos recomendará el tipo de ejercicio que necesitamos y la intensidad de éste que podemos realizar.
A cada edad le corresponde una temperatura del agua y del ambiente; para los bebes será distinta que la de los adultos, (existe una normativa sobre el tema para piscinas cubierta en España).
También es importante tener presente los niveles de cloración y ph del agua.
Hidratarse correctamente para evitar problemas de piel.
La constancia es muy importante para lograr beneficios a largo plazo.
No tenga prisa ni supere sus límites, no se trata de correr, todos tenemos un ritmo.
Ser pulcro para evitarse infecciones y sobre todo siga todas las recomendaciones higiénico-sanitarias.
Y por último se recalca que la natación constituye el medio más adecuado para el desarrollo de la vida desde que el niño está en el vientre materno, a través de la flotabilidad, (que será el próximo tema a desarrollar por este medio).

3 comentarios:

Muy buena informacion

Anónimo dijo...
31 de agosto de 2009, 22:20  

excelente informacion y contenido. Sigue sumergiendonos en este mundo acuatico con tu valiosa informacion besitos

Anónimo dijo...
9 de septiembre de 2009, 9:54  

Mirnellys te felicito por este blog, la información aquí contenida es precisa, clara y de mucha utilidad.

annaleejoya dijo...
18 de septiembre de 2009, 6:53  

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